El mármol lleva ya unos años siendo protagonista indiscutible de las listas de tendencias en decoración y diseño. Tanto es así, que ya podríamos empezar a considerarlo como uno de esos materiales y estilos que jamás pasarán de moda. Ahora bien, a la hora de instalarlo en tu hogar, ¿por qué versión de él vas a decantarte? ¿Mármol o cerámica?

Desde siempre, el mármol ha sido un sinónimo de lujo y distinción, y ha sido apreciado por su textura irregular y sus vetas, que producen un efecto único, y utilizado tanto para decoración de interiores como en la arquitectura.

A pesar de que el mármol en sus tonalidades más claras nunca ha desaparecido de nuestros hogares (de hecho, siempre han sido un clásico de nuestras cocinas y baños), los colores oscuros cada vez se imponen más, creando un efecto con mucha personalidad y fuerza, de alto impacto, y con reminiscencias retro y contemporáneas.

Puede emplearse en todos los ámbitos de la casa, ¿por qué limitarse únicamente a utilizarlo para encimeras y frentes de cocina? Es ideal para el baño, recubrimiento de chimeneas, suelos o mobiliario como mesas y aparadores.

Ventajas del mármol

El mármol se utiliza desde hace cientos de años en todo tipo de construcciones.

No se ha convertido en uno de los materiales preferidos de diseñadores y arquitectos por casualidad. Es versátil, es resistente y tiene múltiples usos.

Entre sus principales ventajas y características encontramos:

  • Belleza y texturas naturales
  • Acabado muy pulido
  • Alta resistencia al calor
  • Resistencia a la humedad
  • Durabilidad y mantenimiento del color
  • Variedad y riqueza cromática

Podemos utilizarlo para revestimientos de paredes, de suelos; para escaleras, encimeras, objetos decorativos… Cualquier cosa que puedas imaginar.

Pero no es oro todo lo que reluce (o mármol todo lo que brilla tras pulirlo como se debe), porque también tiene algún inconveniente:

  • Alto precio
  • Superficie porosa que dificulta su limpieza y mantenimiento
  • Se puede desgastar con el uso en zonas más transitadas
  • A pesar de ser muy resistente, hay que evitar golpes, arrastrar muebles…

Ventajas del gres porcelánico

Si adoras el prestigio intemporal del mármol pero prefieres la practicidad de la cerámica, el gres porcelánico es la solución: un producto de altísima calidad que gracias a la tecnología digital imita a la perfección la belleza del mármol natural.

Además de tener todas las características estéticas del mármol natural, la cerámica de mármol también cuenta con estas ventajas:

  • No absorbe líquidos
  • Fácil de instalar
  • No se mancha y es fácil de limpiar
  • Diseño flexible
  • Más económica que el mármol

Los acabados y coloraciones inspirados en el mármol son cada vez más naturales, y su gama de colores y acabados es también más amplia.

Los formatos son realmente variados, desde los más pequeños para crear un efecto mosaico a las grandes planchas ideales para suelos o cubrir grandes superficies, pasando por los formatos decorativos como el hexagonal, para hacer todo tipo de composiciones.

Los distintos acabados tanto en brillo, mate o especial para exteriores permiten su uso para revestir paredes, zonas de tránsito o pavimentos al aire libre.

¿Mármol o cerámica?

Como siempre, antes de decidirnos por una opción u otra, debemos pararnos a pensar en lo que necesitamos nosotros y en lo que pide la zona en la que vamos a aplicar el revestimiento.

¿Es una zona de mucho tránsito? ¿Cuánto estamos dispuestos a pagar? ¿Pensamos darle un tratamiento especial o preferimos desentendernos? ¿Zona interior o exterior? ¿Valoramos más el brillo del mármol natural? ¿O la resistencia de la cerámica?

Ambas opciones serán correctas si sabemos responder a todas las preguntas que nos planteemos antes de la instalación.

Si tienes cualquier duda o quieres empezar cuanto antes un nuevo proyecto de reforma, no dudes en contactar con nosotros.